La violencia sin límite en Guatemala.

Publicado por el día 2 agosto, siendo las 23 : 34 PM Imprimir

Sin negar los esfuerzos que ha mostrado el actual gobierno por combatir el crimen organizado, la violencia en Guatemala no tiene freno y cada vez las muestras de crueldad y deshumanización van en aumento, demostrando niveles casi inhumanos entre quienes cometen estos abominables hechos sangrientos.

Hace unos años se decía que eran los grupos autodenominados maras los causantes de tanta inseguridad.  Ahora se habla de grupos de crimen organizado que, corregidos y aumentados,  han conseguido su poder en base a la extorsión y sicariato, su imperio del terror a costa del luto y amargura del miles de familias que han sufrido la muerte de un ser querido.

El gobierno del actual presidente Otto Pérez Molina, ofreció en su campaña electoral la denominada política de “mano dura” contra este tipo de organizaciones criminales. Pero a seis meses de su gestión pocos avances se han visto, a pesar del apoyo de un Ministerio Público más comprometido y de una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, que sumando esfuerzos, no han logrado desmantelar este problema y por el contrario, poco a poco pierden el apoyo y credibilidad de la población en general.

En la ciudad de Guatemala es difícil encontrar a una persona que no haya sido víctima o testigo de una hecho de violencia. Esta criminalidad que va desde asaltos hasta asesinatos, es una situación que con el tiempo se vuelve paradójicamente normal, cuando debería ser lo contrario, ya que muchos ciudadanos se resignan a luchar por la sobrevivencia y a tolerar psicológicamente una regresión a la era salvaje de la humanidad.

Desde la contrarrevolución de 1954, cuando activó el dispositivo de guerra entre la sociedad guatemalteca, nunca antes se había registrado tal violencia. Desde esa fecha, en que el gobierno de los Estados Unidos de América intervino en este país, las masacres, las desapariciones forzosas, los crímenes selectivos y la misma deshumanización ha venido siendo la cultura de la violencia y contra violencia de nuestras últimas cinco generaciones, que se inició con militares, policías y paramilitares, relevados en los tiempos actuales por organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y la corrupción.

Este fenómeno no es exclusivo de Guatemala, puesto que países de Centroamérica, México y Colombia, viven cuadros clínicos de psicología similares. Solo basta ver como en el país del norte son tan famosos y queridos los narco corridos, que narran historias de violencia y falsos heroísmos por parte de los criminales que burlan a la policía para cometer sus actos. En países como Colombia, la televisión y el cine se orienta a crear producciones enfocadas a la narcoactividad y crimen organizado, que son de gran aceptación por parte del público, especialmente e irónicamente en los países que son víctimas de esos problemas.

El origen del problema es cultural y educativo, mientras existan políticas de choque y agresión la respuesta será la misma, sumando muertes y más tragedias, puesto que el adversario no se dejará exterminar sin luchar. Las armas deben ser prohibidas en nuestros países, para que las mismas solo estén en manos de quienes pertenecen a la seguridad pública. Mientras se piense que la limpieza social es la solución, nunca podremos poner fin a este círculo del mal que abre las puertas del infierno en que vivimos.

 

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Un Comentario

  1. yesenia yulie, 1 año hace Responder

    este tema me encanto y que siga asi cienpre con esto boy a entregar una buena terea por fin saque 20 pts


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