“Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”

Publicado por el día 6 julio, siendo las 03 : 03 AM Imprimir

Esta frase creo que es una de las más conocidas en el mundo entero, creada por Porfirio Díaz, ex presidente de México y sabio conocedor de la realidad geopolítica del gigante latinoamericano, que esta semana eligió dar otra oportunidad al Partido Revolucionario Institucional que gobernó de 1929 hasta el año 2000, y solamente en los últimos dos sexenios no logro alcanzar el poder.

En la historia de la región pocos países cuentan con una institución tan poderosa que a pesar de su declive en los últimos doce años, nuevamente recupera hoy el gobierno federal y con ello, se abre una nueva etapa no solo para México sino también para Centroamérica y los Estados Unidos de América.

Nacido de vapores revolucionarios el PRI, como popularmente es conocido, ha ido moderando su postura a lo largo de su vida tanto que en los últimos periodos presidenciales despertó acaloradas críticas por haber adoptado políticas neoliberales y acomodarse a los intereses de su vecino del norte, que desde siempre ha querido sacar ventaja de las inmensas riquezas de México.

En múltiples ocasiones se ha acusado a los líderes del PRI de estar inmersos en actos de corrupción e incluso de pertenecer a organizaciones del crimen organizado. Esto abrió paso a que gobiernos como los de Vicente Fox y Felipe Calderón, provenientes de la línea conservadora del PAN, llegarán al poder y a raíz de no marcar diferencia de los errores del pasado, como lo esperaban sus electores, inevitablemente el pueblo da el poder a sus viejos conocidos.

A pesar de la lluvia de acusaciones de fraude electoral, al parecer no hay retroceso y Enrique Peña Nieto, será el próximo presidente de México que ha dicho en sus primeras declaraciones que “Somos una nueva generación. No hay regreso al pasado[1]. Esto demuestra el sentido de culpa existente en el PRI, pero que ha sido perdonado por el ciudadano a raíz de la ingobernabilidad que les han dejado los dos gobiernos de tendencia derechista.

El efecto de esta elección lógicamente modificará las relaciones con sus vecinos del norte y del sur. Está claro que con Estados Unidos no hay mucho que hacer, ya que la dependencia económica es tan grande que poco se puede negociar. Pero lo que nos concierne a los centroamericanos, de eso si hay que poner atención, sobre todo porque el trafico de drogas e inmigrantes ingresa mayormente por esta región y en especial por Guatemala. ¡Que no vaya a tomarnos como su excusa!

Esperemos de México y del PRI la práctica del buen vecino, ojalá no vengan con políticas nacionalistas, al estilo nazi, a descargar, sobre los pobres vecinos del sur, incluyendo a Colombia, sus frustraciones de los males que les afectan. Espero recuerden que aquí existe dignidad y su trato debe ser de iguales. No se debe tolerar un discurso donde ellos se quejan de los norteamericanos por las políticas de discriminación y luego ellos hacen lo mismo contra los centroamericanos.

La nueva etapa de la política mexicana deberá ser progresista y esperemos que el pueblo sea el más beneficiado de estos cambios. Lo que es bueno para México es bueno para nuestra región y viceversa. Esperemos entonces una mejora en toda la región y sobre todo el fin de tanta criminalidad a causa del narcotráfico y del crimen organizado, que actualmente tienen a nuestros países de luto.

 



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