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“Casa Viva” reúne en Ribera del Fresno a instituciones, técnicos y vecinos para reactivar la vivienda rural frente a la despoblación

Ribera del Fresno acogió el pasado viernes 27 de marzo la presentación del proyecto Casa Viva, una iniciativa impulsada por la asociación Red Enea y la cooperativa Insta que busca dar una segunda vida a las viviendas deshabitadas de la comarca de Sierra Grande – Tierra de Barros como herramienta para combatir la despoblación.

El encuentro, celebrado en el restaurante Casa Los Britos, congregó a vecinos, representantes institucionales, técnicos y agentes sociales en torno a una problemática compartida: el elevado número de casas vacías en municipios rurales y la necesidad de articular soluciones innovadoras que faciliten su recuperación y uso.

La sesión fue conducida por Juan Pedro Monzú e Isidro Núñez Rama, impulsores del proyecto desde Red Enea, quienes expusieron el origen de la iniciativa, surgida —según relataron— de una reflexión local que pronto evidenció un fenómeno generalizado: el abandono progresivo de viviendas en los cascos históricos mientras crecen las construcciones en la periferia.

Durante su intervención, Núñez subrayó la importancia de “centrarse en la vivienda como punto de partida para reconstruir comunidad”, mientras que Monzú incidió en el carácter social del proyecto, alejado de cualquier lógica especulativa y orientado a generar impacto real en el territorio.

El proyecto cuenta con el respaldo técnico de la cooperativa Insta, especializada en derecho ambiental y modelos jurídicos innovadores. Joan Pons explicó las posibilidades que ofrece el marco legal para facilitar nuevos modelos de acceso a la vivienda, como la cesión de uso, la copropiedad o las cooperativas de vivienda, fórmulas que ya funcionan en otros territorios. Por su parte, Paola Villavicencio destacó el enfoque social y sostenible de la iniciativa, orientado a “proteger el entorno y generar nuevas oportunidades en el medio rural”.

El acto sirvió también para abrir un espacio de diálogo con distintos actores locales. El alcalde, Miguel Ángel Araya, mostró el respaldo institucional a este tipo de propuestas, reconociendo las limitaciones administrativas de los pequeños municipios pero defendiendo la necesidad de impulsar iniciativas que contribuyan a fijar población. En la misma línea, Teresa Rodríguez Rosa, concejala de Patrimonio, valoró el proyecto como una oportunidad para recuperar el patrimonio arquitectónico y atraer nuevos perfiles profesionales al municipio.

Desde el ámbito del desarrollo rural, Antonio Flores, gerente de Fedesiba, aportó datos sobre el riesgo de despoblación en la comarca, mientras que Antonio Domínguez, secretario general del PSOE de Ribera, planteó la posibilidad de activar mecanismos como los expedientes de ruina para reincorporar viviendas al mercado.

El tejido empresarial también estuvo representado. Francisco Manuel Muñoz Carvajal, desde Soltix, ofreció colaboración técnica a través de una futura oficina de soluciones inmobiliarias en la localidad, orientada a facilitar trámites, reformas y seguridad jurídica a propietarios e interesados.

Uno de los ejes centrales del proyecto es la identificación y clasificación de viviendas vacías y con usos esporádicos —habitables o susceptibles de de serlo bajo una reforma menor—, así como el análisis de las barreras que impiden su uso. A partir de ahí, se plantea diseñar soluciones adaptadas a cada caso, acompañar a propietarios y potenciales nuevos vecinos, y gestionar el proceso de recuperación y ocupación de los inmuebles.

Los datos expuestos durante la presentación reflejan la magnitud del reto: en Extremadura existen más de 123.000 viviendas vacías, la mayoría de ellas (77 de ellas en municipios de menos de 10.000 habitantes. En el caso de Ribera del Fresno, se contabilizan más de 300 viviendas deshabitadas, una cifra significativa en relación con su población.

La iniciativa se enmarca además en una estrategia más amplia de dinamización rural promovida por Red Enea, que incluye proyectos como el podcast Pueblinos o el reto de conectar mediante cicloturismo los 158 municipios extremeños en riesgo de despoblación.

El encuentro concluyó con un llamamiento a la colaboración entre administraciones, propietarios, empresas y ciudadanía para convertir el problema de la vivienda vacía en una oportunidad de desarrollo. “Aquello que no se conoce no existe”, se recordó durante la jornada, en una idea que resume el espíritu del proyecto: visibilizar, conectar y reactivar.

Con Casa Viva, Ribera del Fresno se sitúa así como punto de partida de una iniciativa que aspira a extenderse a otros municipios de la comarca, en un intento por revertir la pérdida de población y devolver vida a los pueblos a través de sus propias casas.

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