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El testimonio de Diego Sáez: de las adicciones al deporte como salvavidas

Durante años, Diego Sáez creyó que tenía el control. Pero la adicción a las drogas y al juego terminó por destrozar su vida. Tras su recuperación, el ex jugador del SP Villafranca quiere poner su experiencia al servicio de los más jóvenes a través de las I Jornadas Juego Limpio, organizadas por Amadrovi (Asociación de Madres contra la Droga en Villafranca de los Barros), para alertar del peligro de las sustancias y las apuestas, porque “hay familias enteras destruidas por esto y que con una vez basta, crees que controlas, pero no”.

Diego recuerda que todo empezó a los 19 años, movido por la diversión y las fiestas. “Lo veía como algo guay, algo que hacía mucha gente de mi edad”, cuenta, pero lo que comenzó como un consumo esporádico de cocaína y alcohol se convirtió años después en una vía de escape frente al dolor por la enfermedad y pérdida de su madre.

“El consumo pasó a ser rutina. A las sustancias se unió el juego y ahí todo se descontroló”, resume. Insiste en que ambos mundos tienen un impacto devastador: “Si tienes 5.000 euros te los gastas, y si tienes 30.000, también”.

Cuatro años vivió “en un agujero” aislado, deteriorando su salud, sus relaciones y su economía, hasta que tocó fondo. “Me di cuenta de que había perdido todo lo que tenía. Me vi solo y pensé: o cambio o no sé qué va a ser de mí”, confiesa.

Ese punto de inflexión le llevó a pedir ayuda. “Sin apoyo es casi imposible salir”, afirma. Contó con su familia, amigos y profesionales y dio un paso drástico: se marchó a Mallorca, donde inició tratamiento en la Unidad de Conducta Adictiva y en Proyecto Hombre. En octubre del año pasado recibió el alta tras años de trabajo.

Una pieza clave en su reconstrucción fue el deporte. “El fútbol me ha ayudado muchísimo. En los años peores lo dejé, pero ahora he vuelto y me siento mejor que nunca con 33 años. El deporte te aleja de todo eso”, subraya.

En Villafranca compartirá su testimonio en estas jornadas dirigidas a jóvenes deportistas mayores de 16 años, con un mensaje directo: “No juguéis con esto. Desde la primera vez puedes destrozarte la vida. No hace falta consumir para pasarlo bien. Y si te pasa algo, pide ayuda, no hay que tener vergüenza”.

La psicóloga de Amadrovi, Mercedes Gallarín, destaca la importancia de escuchar voces como la de Diego para promover el deporte como herramienta de prevención y sensibilizar sobre los riesgos tanto de las adicciones con sustancia como de las conductuales, como son el juego o las apuestas.

“Queremos dar herramientas para detectar señales de alarma y saber cómo actuar desde el entorno, ya sean compañeros de equipo o entrenadores”, explica. Su objetivo es implicar también a los clubes: “El deporte debe ser una vía para el bienestar físico y mental, no un refugio para el consumo”.

Diego, que hoy entrena, trabaja y ha recuperado su vida, lo resume con un mensaje que repetirá a los chavales: “no hay que perder el miedo, el respeto que tengas a una sustancia puede salvarte la vida. Yo lo perdí y ahora sé lo importante que es no volver a hacerlo”.

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