Elena Gallardo es la portadora del racimo de uva que se entrega a la patrona de Almendralejo, la Virgen de la Piedad, para la bendición del primer mosto y ha sido designada por el Foro Agrario de Almendralejo.
Para esta joven agricultora, es un “orgullo” este homenaje porque para fue una decisión “muy difícil” volver a Almendralejo a trabajar en el campo después de haber estudiado Farmacia y dedicarse a la investigación científica.
En esta entrevista hablamos con ella, sobre su trayectoria, la agricultura y la importancia del proyecto de regadío para el relevo generacional en el sector.
Cuéntame, ¿quién es Elena Gallardo y a qué te dedicas exactamente en el campo?
Yo estudié Farmacia en Sevilla y estuve trabajando cinco años en un centro de investigación en Badajoz. Hace siete años mis padres me ofrecieron que me viniera para dedicarme al negocio familiar, fue una decisión difícil pero al final me vine y desde entonces estoy aquí. Llevo toda la gestión de papeles y además voy al campo todos los días.
Estudiaste Farmacia y trabajabas como investigadora, ¿en qué momento decides dejar esa profesión para la que habías estudiado y qué te motivó a hacerlo?
Es difícil, pero también la investigación en Extremadura tiene su límite, esto no es ni Madrid ni Barcelona y aunque me encantaba mi trabajo pensé que si me venía a Almendralejo siempre tendría la posibilidad de crecer, trabajo para mí y si quiero crecer puedo hacerlo.
Pero lo primordial fue el relevo generacional, el campo no deja de ser una empresa y hay que relevarla.
¿Tú que trabajas en el campo, conoces muchos casos de negocios que se han perdido por esa falta de relevo?
Al final si no hay relevo se tiene que vender o alquilar, las tierras no se pueden dejar porque se pierden y más aquí que tenemos cultivos permanentes como la viña y el olivo. Yo veo a mi alrededor que hay poco relevo generacional
¿Qué crees que haría falta para solucionar este problema y que los jóvenes quisieran dedicarse al campo?
La ayuda al establecimiento de jóvenes agricultores y agricultoras por ejemplo está muy bien, pero es un mundo complicado y depende de muchas cosas como la climatología. Yo creo que para Tierra de Barros sería fundamental el desarrollo del proyecto de regadío, para fomentar el relevo generacional.
Estamos en una tierra muy rica, pero hay muchísimo secano y conlleva mucho riesgo, si tienes un apoyo manual como el regadío ya sabes que como mínimo una cosecha medía vas a hacer, con lo que no dependería tanto de la climatología y sería algo más rentable.
Las explotaciones más pequeñas también serían más rentables y creo sinceramente que aumentaría y ayudaría al relevo generacional.
El campo parece que solo es montarse en un tractor y hacer las labores, pero tiene muchas más cosas y al final una explotación agraria es una empresa, hay que llevar los papeles, hay que dirigirla, ir al campo, estar pendiente de si hay enfermedades, son muchas cosas.
Este año has sido una de las protagonistas en las Fiestas de la Piedad como portadora del racimo de uva que se entrega a la Virgen, una tradición arraigada y simbólica en el inicio de la vendimia, ¿qué supone para ti?
Cuando me llamaron me hizo mucha ilusión, porque es poner en valor lo que estoy diciendo que el trabajo en el campo son muchas cosas. Pone en valor que aunque sea una mujer y no esté montada en un tractor, trabajo en el mundo de la agricultura y que este reconocimiento haya sido en mi pueblo no me puede dar más orgullo.
Es una tradición muy arraigada en Almendralejo que con la Feria de la Vendimia hace un homenaje a esta época del año y a todos los agricultores, ¿personalmente cómo has vivido siempre estas fiestas?
Siempre he vivido la Feria de Almendralejo, cuando estaba fuera también aunque algún año he tenido que faltar por trabajo. Pero es verdad que no he vivido tan de cerca los actos tradicionales como es el acto central. Es la primera vez y es un acto precioso, me hace mucha ilusión formar parte y vivir las fiestas de otra manera.

¿Y hablando de homenaje a la vendimia, cómo va la campaña este año?
Ya hemos empezado y el cava lo hemos terminado ya, este año se ha adelantado para nosotros 10 días y terminaremos a finales de agosto. La campaña va bien, las lluvias este año han ayudado.
Comentabas que era difícil ser mujer en este sector y que te aceptaran, ¿de qué manera, cómo lo has vivido tú?
Al principio era difícil, yo por ejemplo iba a las reuniones de las cooperativas y al no haber mujeres, dos o tres como mucho, te sientes rara. Además, vas al campo y hay mucha gente mayor que lleva muchos años en el oficio y dicen “madre mía, esta mujer ahora a qué viene”. Pero luego muy bien, la aceptación ha sido buena y me siento muy a gusto en mi trabajo.
¿Tú trabajas en tus propias tierras? ¿No sé si también jefa y ahí has encontrado dificultades o te has visto subestimada?
Es como en cualquier trabajo, tienes que aprender y no puedes llegar a los sitios e imponer nada. Yo voy todos los días al campo con mi padre y sigo aprendiendo, al final te valoran y te aceptan, nos adaptamos a todos. Es más el miedo de entrar en un mundo de hombres, pero la realidad es diferente, me valoran y me aprecian. Todos los trabajadores de nuestra explotación son hombres pero me gustaría encontrar a una mujer tractorista la verdad, además creo que es un trabajo muy satisfactoria porque tu trabajas la tierra y ves los resultados. Pero hasta ahora no hemos encontrado a ninguna.
Solo tenemos para poda y demás, temporeras para la recolección.
¿Y para que haya más mujeres en el campo qué hay que hacer?
Yo creo que la sociedad misma tiene que evolucionar. No solo en la agricultura que cada vez hay más mujeres dedicadas, en otros ámbitos también, creo que poco a poco. Con tiempo y que la gente se de cuenta de que cualquier labor la puede hacer tanto un hombre como una mujer.
¿Algo más que añadir?
Simplemente espero que no abandonen el proyecto de regadío Tierra de Barros porque de verdad nos va a enriquecer a todos, no solo a los agricultores sino a todas las empresas que dependen de la agricultura. Hay mucho compromiso por parte de los regantes y mucha ilusión porque parecía que iba a comenzar ya. Esto ha sido un palo bastante duro, porque es muy bueno para nuestra tierra.

