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Irene Muñoz, nutricionista: “La ‘Operación Bikini’ es un mito”

Con la llegada de la antesala de la primavera reaparecen también las prisas por perder los kilos de más y alcanzar el verano con una figura más estilizada. En muchos casos, ese objetivo se deja para última hora, ya sea para “caber en el traje” de una celebración o para sentirse mejor en vacaciones, y se buscan soluciones rápidas y drásticas.

Esa urgencia lleva a numerosas personas a restringir durante unos meses alimentos que consideran nocivos, sin valorar las consecuencias que estas decisiones pueden tener para la salud. En este contexto, la llamada ‘Operación Bikini’ vuelve a ponerse en marcha, acompañada de mitos y falsas creencias que la nutricionista fontanesa Irene Muñoz Hormigo desmonta con claridad.

“La propia ‘Operación Bikini’ es un mito”, afirma con rotundidad. “Claro que puedes adelgazar en poco tiempo si dejas de comer, pero el efecto rebote lo tienes garantizado a la vuelta de la esquina”. A largo plazo, advierte, pueden aparecer problemas de salud derivados de la falta de nutrientes y vitaminas, como fatiga, pérdida de masa muscular o desarreglos hormonales. “Hablamos de problemas físicos y psicológicos, y en los casos más extremos pueden surgir trastornos de la conducta alimentaria fruto de una mala relación con la comida”.

En su consulta, explica, son frecuentes las personas que buscan resultados inmediatos. Su método, sin embargo, parte de otra base: “Primero necesitamos una educación nutricional. Después realizo un estudio personalizado teniendo en cuenta el metabolismo, el estilo de vida, los gustos y si existen problemas de salud. Las normas generales no sirven, porque cada persona es un mundo”.

A partir de ahí, el objetivo es implantar hábitos sostenibles en el tiempo y combinarlos con ejercicio físico. “Ponerse a dieta no es pasar hambre; es aprender a comer y a alimentarse de forma consciente”, subraya.

Alimentos “quemagrasas” y otros mitos

Sobre los denominados alimentos “quemagrasas”, Muñoz es tajante: “No existen como tal. Hay productos como los picantes o el té verde que pueden aumentar ligeramente el gasto energético durante la digestión, pero de ahí a quemar grasa hay un abismo”.

Otro error frecuente es eliminar los hidratos de carbono. “Son la principal fuente de energía física y mental. Sin ellos no rendimos. Lo que no debemos es consumirlos en exceso y elegir los de calidad”. Verduras, legumbres, pan integral o de centeno forman parte de esos carbohidratos que, insiste, “sí podemos y debemos seguir consumiendo”.

En cuanto a los productos “light”, aclara que la etiqueta no es sinónimo de saludable. “Significa que tienen un 30 % menos de azúcares y/o calorías que la versión original, pero suelen ser ultraprocesados igualmente poco recomendables”.

Leer la etiqueta y priorizar alimentos reales

Muñoz incide en la importancia de aprender a leer las etiquetas. “No debemos quedarnos solo con lo que aparece en letras grandes o con el cuadro nutricional. Hay que dar la vuelta al producto y revisar la lista de ingredientes”.

Pone como ejemplo el pan integral: “Si al leer los ingredientes comprobamos que la harina integral es solo un 50 %, ya no es un pan integral de calidad”. También advierte sobre productos en los que entre los primeros ingredientes figuran azúcares, jarabe de glucosa o aceite de palma. “Las grasas trans y saturadas son dañinas, y el 90 % de nuestra alimentación debería basarse en alimentos no procesados”.

Frente a ellas, recuerda que las grasas insaturadas —presentes en frutos secos, pescado azul, aguacate o aceite de oliva virgen extra— sí forman parte de una alimentación saludable.

Dietas milagro y fármacos

Respecto a las llamadas “dietas milagro”, la nutricionista sostiene que “no son sostenibles en el tiempo, pueden resultar perjudiciales y no ayudan a crear una relación sana con la comida”.

Por último, alerta sobre el aumento de la venta ilegal en internet de fármacos para perder peso. “Solo pueden tomarse bajo prescripción médica y, aun así, deben ir acompañados de una alimentación equilibrada y ejercicio físico. Es un peligro automedicarse, y más aún adquirir este tipo de productos por internet”, concluye.

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