AMUS ha reclamado que se asegure de forma urgente la red de tendidos eléctricos para evitar la muerte de aves por electrocución, un problema que, según advierten, “fríe literalmente a muchísimas aves cada año” y que consideran inasumible desde el punto de vista ambiental y ético.
La denuncia se produce tras la atención a una hembra joven de águila imperial ibérica, una cría nacida el pasado año, que ha resultado gravemente electrocutada y cuyas lesiones son irreversibles. El director de AMUS, Álvaro Guerrero, ha señalado que las imágenes del caso “deberían hacerse virales, deberían agitar las conciencias, deberían hacernos vomitar incluso, porque es un problema de una magnitud impresionante”.
Guerrero ha explicado que se trata de un ejemplar que apenas había iniciado sus primeros vuelos en solitario. “Es una cría, nació el año pasado, y en apenas dos o tres vueltas que ha dado sin sus padres ya no regresará, no volverá nunca más”, ha lamentado, al tiempo que ha subrayado que el animal está “electrocutado, quemado por dentro, con lesiones incorregibles”.
El responsable de la organización ha denunciado la contradicción que, a su juicio, existe entre la inversión pública en conservación y la falta de adaptación de infraestructuras peligrosas: “Por un lado se está invirtiendo un montón de dinero en conservación de estas especies amenazadas y, por otro lado, están siendo cocidas, fritas, en la maraña de tendidos eléctricos que rompen todo el país”.
Desde AMUS insisten en que existen soluciones técnicas para minimizar el riesgo y reclaman a las administraciones y a las compañías eléctricas que actúen con urgencia. “Esto no se puede permitir”, ha zanjado Guerrero, quien ha pedido que se diseñen y adapten tendidos eléctricos donde la fauna no se electrocute y que se priorice la corrección de los puntos negros más peligrosos para las especies amenazadas.
