1.- Tras una Política Agraria Común que les entrega la mayor parte de los fondos europeos a los grandes propietarios de la tierra. Tras unos Tratados de Libre Comercio que, por ejemplo, eliminan los aranceles al grano ucraniano para apoyar la misión de la OTAN, perjudicando a los agricultores autóctonos, incapaces de competir en precios. Tras unas grandes superficies que, como Mercadona, acaparan inmensos beneficios cada año, vendiendo los productos agrarios a un precio muy superior al que pagan a los agricultores en origen. Ya era hora de que el campo estallara. Abandonen toda esperanza quienes esperan a ver una lucha nítida, clara, impoluta entre la burguesía y el proletariado. (…) La actual lucha del campo mezcla e incluye a grandes, medianos y pequeños agricultores e incluso trabajadores. Normal. Se trata precisamente de apoyarse en el hecho objetivo de que, salvo los dueños de supermercados y los grandes terratenientes, ninguno de los demás sectores sociales implicados (empezando por los pequeños agricultores) salen beneficiados por la PAC, por los TLC (Tratados de Libre Comercio, a favor de los cuales han votado repetidamente Vox, PP y el PSOE, entre otros) o por la existencia de supermercados y oligopolios privados que hacen de bienes básicos como la alimentación un sucio negocio.
2.-El pasado miércoles 21 de febrero, la Policía informaba de la liberación de 21 trabajadores inmigrantes, víctimas de explotación laboral en el sector agrícola de Sevilla. Los trabajadores, procedentes de Rumanía y Moldavia, eran captados y traídos en origen, engañados con ofertas y condiciones de trabajo que resultaban ser falsas. Una vez en España, eran encerrados en viviendas ocupadas por la red y obligados a trabajar en fincas agrícolas para saldar la deuda contraída por el traslado y la vivienda. Realizaban jornadas de 6:00 de la mañana hasta las 8:00 de la tarde, sin descansos ni comida, llegando una de las trabajadoras (menor de edad) a sufrir un aborto debido a sus condiciones de trabajo. La red criminal se ofrecía a los propietarios de las fincas para explotarlas, mediante un entramado complejo de hasta diez empresas pantalla, dando con ello apariencia de legalidad a sus actividades y ofreciéndoles condiciones de contratación sustancialmente más bajas que la competencia. La investigación, que se inició hace un año y medio (abril del 2022) tras una inspección en una finca de Brenes (Sevilla), se ha saldado con quince personas acusadas de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, usurpación de la identidad y falsedad documental. Sin embargo, de momento, únicamente tres personas han entrado en prisión.
3.- En los últimos meses, nuestros medios de comunicación se han visto inundados con relatos relativos a la inmigración y en especial a la crisis migratoria, desencadenada por las guerras, las persecuciones políticas, la degradación social y la pobreza.
Desde hace muchos años pensadores ligados a la burguesía decían que la inmigración será positiva mientras sea ilegal. Hazlo legal y no funcionará. De aquí el interés de los gobiernos de retrasar el asilo y la protección internacional para que los inmigrantes puedan integrarse social y civilmente. De aquí la aprobación de reglamentos por los países europeos que ponen obstáculos al derecho de asilo y el arraigo familiar.
Mientras la inmigración sea ilegal, las personas que llegan no tienen derecho a asistencia social, no se benefician de la seguridad social. Así pues, la burguesía no necesita simplemente inmigrantes, sino que una parte importante de los trabajadores estén confinados, marginados y desprovistos de derechos. De este modo, en Extremadura y Andalucía, especialmente en varios sectores productivos, campo, hostelería, los propietarios de los medios de producción, es decir, la burguesía y la pequeña burguesía, además de explotar la miseria de estas personas inmigrantes empeoran la situación de la clase obrera mediante la inmigración de pobres, de este modo dividen al proletariado en dos campos enemigos, españoles y extranjeros. Sabe que mientras mayor división y enfrentamiento haya entre la clase obrera mayor será su poder de clase. En esta división del proletariado reside el auténtico secreto del mantenimiento de un poderío. Por eso, la clase obrera debe desmarcarse de cualquier discurso barato antiinmigración y defender la unidad, más allá de identidades, entre las diferentes víctimas del mismo sistema.
