La actriz española Mariana Cordero, conocida por papeles en películas como ‘Princesas’, ‘La novia’ o ‘Techo y comida’ y series como ‘La que se avecina’ o ‘La chica de nieve’, ha recibido el que califica como “el premio más importante” de toda su carrera en el IV Festival de Cortometrajes KM 666 de Villafranca de los Barros, su ciudad natal.
Mariana Cordero ha vuelto a revivir momentos de su infancia y adolescencia en esta localidad pacense, en la que hizo su primera actuación en una representación teatral de su colegio, ‘Las Carmelitas’, y donde a sus 75 años recoge este sábado el premio especial en reconocimiento a su trayectoria profesional de este festival de cine.
En una rueda de prensa acompañada por la concejala de Cultura, Miriam García, la actriz ha hecho un repaso por sus trabajos entre los que ella misma destaca la serie ‘Padre coraje’ o la película en la que hacía de madre de Candela Peña, ‘Princesas’, pero ha confesado que lo que ama “más profundamente” es el teatro.
“Por la relación directa con el público y porque en teatro estamos todos unidos, volcados en crear y producir”, ha declarado Cordero, que después de más de 35 años en el sector se ha mostrado bastante crítica con cómo “algunos productores, no todos” lo que más valoran son el número de seguidores y no la formación de los actores.
“Cuando escucho a una influencer con un millón de seguidores decir que ahora está interesada por el cine o que quiere ser actriz, yo le daba una hostia”, ha manifestado indignada porque, como profesora de teatro durante más de 10 años en Madrid, le parece “muy triste” que haya tantos buenos actores en el paro o trabajando en bares.
De sus múltiples proyectos, ha subrayado “la belleza del trabajo de investigación” para construir sus personajes, que le ha permitido acercarse a distintas realidades como la prostitución en ‘Princesas’, el trabajo de los mineros en ‘La torre de Suso’ o la inmigración, gracias a una gira que realizó en sus primeros años como actriz por los centros de inmigración de distintos países europeos como Alemania, Francia, Holanda y Bélgica, donde conoció la realidad de muchos migrantes españoles.
“Siempre se me quedará en el alma. Por eso ahora mismo me duele tanto la situación que tenemos respecto a la inmigración porque yo lo he vivido en mis carnes, porque hemos sido un país de migrantes, y que nos atrevamos en España a rechazar a los inmigrantes, pero, ¿dónde está la memoria?”, se ha preguntado.
Aunque hace tiempo que se jubiló, sigue haciendo algunos trabajos porque ni quiere, ni puede retirarse por completo, según ha confesado, porque cada vez que recibe la llamada de su representante o le llega un nuevo guion su cuerpo se “llena de vida”, por lo que seguiremos viéndola en la pantalla o sobre el escenario de un teatro haciendo lo que más le gusta: actuar.
