1

“El Molino de Viñaoliva acaba de recibir un ESAO Awards por su AOVE. Y no es “su” premio.”

Es mi premio, sí.
Pero no porque el AOVE premiado lo haga yo solo.
Es mío porque es nuestro. Porque es de todos.

Y lo normal sería sacar una foto a la botella. Pero este premio no se entiende mirando una etiqueta.

Mira, para que nos situemos. Soy Antonio Nacarino, de Aceuchal.

Pertenezco a un SAT familiar. Empezamos mi padre, mi hermano y yo. A tercio.
Y con los años se han ido metiendo hijos, sobrinos… ya sabes. Esto crece y al final es una empresa de campo de una familia de agricultores.

Y con todo lo que tenemos encima en este sector, en mi casa no se vende nada en la calle.

La aceituna para aceite la llevamos al molino de Viñaoliva, y el por qué se entiende muy fácil con una pregunta:

¿Tú te imaginas a tres personas montando una almazara propia para pocos kilos?
 Por capacidad, por inversión y por estructura, no tiene sentido.

Pues a muchas cooperativas les pasaba lo mismo, por separado no podían tener molino.
Así que se unieron varias y montaron una infraestructura común, lo que hoy es el molino de Viñaoliva.

Por eso este molino no es “el molino de uno”. Es una casa común.
O sea, yo produzco, sí… pero no juego solo.

Y cuando entiendes eso, entiendes también que, aunque sea compartido, no es de un solo propietario. Es de todas las cooperativas que forman el molino de Viñaoliva y, por extensión, de sus socios y de sus pueblos. Y eso lo hace diferente.

Así que, ahora que el molino acaba de ganar un primer premio como el ESAO Awards al mejor Aceite de Oliva Virgen Extra Extremeño de Cooperativa, yo no lo veo como “otra medalla más”.

Porque ESAO, al final, compara aceites de muchos lugares y premia la calidad aportando mucha visibilidad para el AOVE premiado en los mercados principales.

¿Y qué significa eso en la práctica? Confianza.

Cuando un comprador no te conoce, un premio así le dice “aquí hay criterio; aquí hay buen producto; aquí se elabora pensando en el consumidor”.

¿Eso te arregla la vida? No.
Pero a partir de ahí te miran distinto, te prueban, y si cumples, te dan más valor cuando te compran.

Y para los pueblos que estamos dentro del molino eso vale mucho, porque lo difícil no es “hacer aceite y conseguir medalla”, sino tener continuidad con el cliente.

Y, en este oficio, esa continuidad te da un horizonte. Tú no puedes parar, necesitas organizarte, hacer, deshacer porque el campo no se cierra con un horario de tienda.

El campo es vida y como lo dejes, se muere. Y si se muere, se devalúa.

Porque, mientras intentas salir adelante, te está cayendo de todo, cuesta encontrar personal estable, con oficio y continuidad, cada vez más papeleo, ahora la sequía, mañana inspecciones… y granizo por si no te quedas conforme con todo lo anterior.

Y encima estamos en un punto delicado porque ya se ven parcelas abandonadas, agricultores que se jubilan y no tienen relevo, tierras que las dan “toma, mantenlas” y ni así las cogen.

Si estás solo ante todo esto, al final tragas. Porque tienes que vender para sobrevivir.

Y ahí, en ese punto, es donde digo que las cooperativas, y el molino de Viñaoliva, te dan esa tranquilidad y ese saber hacia dónde ir que hoy en día son difíciles de conseguir.

Tranquilidad para hacer tu trabajo y rumbo porque hay una estructura detrás que te defiende, que busca salida y que, de alguna manera, te quita incertidumbre porque te da el camino.

Sabemos que una cooperativa no es perfecta, y menos una de segundo grado como Viñaoliva, pero te da una buena red, tiempo y te da estructura.

Y eso es vital, porque no es lo mismo recolectar y vender al momento que transformar.
Con la aceituna la transformas en aceite y ganas tiempo. Y ese tiempo es calma, es poder tener un criterio para llegar más lejos y es margen para no regalar lo tuyo.

Entonces, ¿qué significa que el molino de Viñaoliva reciba el primer premio en el ESAO AWARDS al mejor AOVE Extremeño de Cooperativa para un pueblo como el tuyo o como el mío?

Muy simple, cooperativismo en vena y coherencia.

Por eso este premio es para entender que, con todo lo que hay encima de la agricultura en Extremadura, cuando trabajamos juntos, vamos mejor. Y que fuera se nota, porque el mercado no premia palabras, premia consistencia.

Y digo una cosa más, para el socio de cualquiera de las cooperativas del molino que esté leyendo esto…

…felicidades por el premio, que también es tuyo, pero que nadie se confunda.

Que te digan “bien hecho” no te arregla el día, ni te soluciona los problemas que no dependen de ti, pero te da aire para seguir porque te confirma que lo que haces tiene sentido.

En este oficio lo peor es ir a ciegas. Y hoy, por lo menos, sabemos que juntos vamos en buena dirección.

Deja un comentario

Descubre más desde La Gaceta Independiente

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo