El desayuno de convivencia celebrado en la Casa del Mayor sirvió como escenario para una de las primeras prácticas reales del curso de Activación Profesional en Hostelería, dirigido a mujeres desempleadas dentro del Programa SARA 2025
Villafranca de los Barros vivió una jornada de convivencia intergeneracional con motivo de la clausura de las actividades del programa de Mayores Activos de la Universidad Popular, una celebración que reunió a usuarios de este programa, participantes del programa PIDEX de Plena Inclusión y alumnado del Programa SARA 2025, quienes aprovecharon la ocasión para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante sus primeras semanas de formación en hostelería.
La actividad consistió en la organización y servicio de un desayuno saludable compuesto por frutas, dulces tradicionales y bebidas, permitiendo a las alumnas del curso de Activación Profesional en Hostelería enfrentarse a una experiencia real de atención al público, presentación de alimentos y servicio de restauración.
La iniciativa forma parte del Programa SARA, promovido por el Instituto de las Mujeres y coordinado por la Federación Española de Universidades Populares (FEUP), cuyo objetivo es mejorar la empleabilidad y favorecer la inserción laboral de mujeres desempleadas mediante itinerarios formativos adaptados a sus necesidades. La puesta en marcha del curso en Villafranca fue anunciada el pasado mes de mayo, consolidando una apuesta por la capacitación profesional femenina en un sector con alta demanda laboral.
Formación práctica al servicio de la comunidad
La coordinadora de la Universidad Popular de Villafranca, Mónica Raposo Llano, explicó que la actividad surgió con la intención de unir dos iniciativas que se desarrollan simultáneamente en el municipio.
«Hoy estamos clausurando todas las actividades del programa de Mayores Activos del curso 2025-2026 y aprovechando que tenemos un curso formativo de activación profesional en hostelería decidimos combinar ambas cosas para que las alumnas pudieran poner en práctica lo que llevan aprendido hasta el momento», señaló.
Por su parte, la concejala de Formación, Marián Vicente, destacó la importancia de seguir ofreciendo actividades a las personas mayores también durante los meses de verano, dando continuidad al programa más allá del calendario habitual.
«Queremos que los mayores activos continúen también en verano y no vean ese corte desde junio hasta septiembre. Tenemos previsto mantener actividades como el bingo en la piscina y otras propuestas relacionadas con la lectura y la convivencia», explicó.
Un curso de 250 horas orientado al empleo
La formación, impartida por el docente ribereño Juan Francisco Llano Báez a través de Consultora Formación, cuenta con una duración de 250 horas y está dirigida principalmente a mujeres desempleadas, combinando contenidos de hostelería, competencias digitales, orientación laboral y desarrollo personal.
Según explicó el profesor, la cualificación profesional de referencia corresponde a las Operaciones Básicas de Restaurante y Bar (HOT092_1), que incluye competencias relacionadas con el servicio de alimentos y bebidas, aprovisionamiento, preparación de bebidas sencillas y comidas rápidas.
Las ocupaciones vinculadas a esta formación abarcan perfiles como ayudante de camarero, ayudante de bar, auxiliar de colectividades o empleado de pequeños establecimientos de restauración.
«Comenzamos el 21 de mayo trabajando la autoestima, el empoderamiento y el desarrollo personal. Ahora estamos inmersos en la formación específica de hostelería y poco a poco las alumnas van adquiriendo la seguridad necesaria para desenvolverse profesionalmente. Estas prácticas representan precisamente el culmen de ese aprendizaje», explicó.
Asimismo, destacó el compromiso mostrado por las participantes.
«Hoy nuestra hora de entrada era a las nueve, pero muchas estaban aquí a las ocho porque querían que todo saliera perfecto. Ese entusiasmo y esas ganas de aprender son dignos de reconocimiento», afirmó.
Experiencias de vida que encuentran una nueva oportunidad
Entre las alumnas se encuentran perfiles muy diversos. Carolina, procedente de Venezuela y residente en Villafranca desde hace casi tres años, explicó que decidió matricularse para mejorar sus posibilidades laborales.
«Quiero aprender y tener una fuente de trabajo para ayudar a mi familia. En Villafranca la gente es muy cercana y creo que la hostelería puede ofrecerme oportunidades», comentó.
Por su parte, Alicia destacó la importancia de actualizar conocimientos en un sector que evoluciona constantemente.
«Estamos aprendiendo muchísimas cosas nuevas sobre higiene alimentaria, riesgos laborales y atención al cliente. Siempre es bueno reciclarse y mantenerse al día. Además, tenemos un grupo muy variado y eso nos permite aprender también unas de otras», señaló.
La conciliación familiar constituye otro de los aspectos fundamentales del programa. Tanto desde la Universidad Popular como desde el Ayuntamiento se ha apostado por una metodología flexible que permita compatibilizar la formación con las responsabilidades familiares de las participantes.
Hostelería para responder a la demanda del sector
La concejala Marián Vicente recordó que la elección de la especialidad hostelera respondió a una necesidad detectada en el mercado laboral local.
«Siempre escuchamos que faltan profesionales en hostelería. Ahora podemos decir que Villafranca contará con mujeres formadas y preparadas para incorporarse al sector. Por lo que estamos viendo, además, con una gran motivación y profesionalidad», señaló.
Mientras los mayores compartían conversación y desayuno en la Casa del Mayor, las alumnas del Programa SARA daban sus primeros pasos en un entorno real de trabajo, demostrando que la formación, la experiencia práctica y la colaboración comunitaria pueden convertirse en una poderosa herramienta de inclusión social y laboral.
La jornada sirvió así para clausurar un curso de actividades y, al mismo tiempo, abrir nuevas oportunidades para un grupo de mujeres que aspira a convertir la formación en empleo, experiencia y futuro.

