El pianista extremeño Pedro Monty actuó el pasado 7 de junio ante el papa León XIV, en la misa celebrada en la Plaza de Cibeles de Madrid y en momentos especiales de la procesión del Corpus Christi.
Toda una superproducción en la que participaron cuatrocientas personas entre la orquesta y los coros, incluyendo la Escolanía de San Lorenzo de El Escorial, la Escolanía de la Santa Cruz y la Escolanía de los propios proyectos de la JMJ.
«Nos lo comunicaron dos meses antes y hubo que tomar decisiones muy rápidas en cuanto al repertorio, los instrumentistas… Y luego, los dos últimos fines de semana fueron muy intensos porque la premisa era la calidad musical».
Sobre qué sintió durante esa misa oficiada para cerca de un millón y medio de personas, comenta: «Ver la cara de la gente, poder ayudar con la música a que toda esa gente se adentrara más en ese silencio, en el fervor y en la oración… Es algo que no se puede definir con palabras. Ser consciente de que eres protagonista de algo histórico, algo que va a suponer un antes y un después en la historia de la Iglesia en nuestro país, eso es indescriptible».
Preguntado, como músico cristiano, sobre «el poder de la música para que el ser humano pueda acercarse a Dios», responde: «Voy más allá: Dios utiliza la música para unir a los seres humanos. Y lo digo desde mi punto de vista como persona cristiana, ecuménica e interreligiosa, porque entiendo que todos, creyentes o no creyentes, todas las personas que trabajamos desde el amor buscamos un mundo mejor.
Primero el amor, luego la técnica… Como pudimos leer en el cielo de Barcelona durante ese acto con la Sagrada Familia iluminada… Y el papa León XIV, como buen agustino, lleva marcado a fuego ese mensaje, un mensaje que ha calado en todo el mundo porque es universal.
Creo que es el papa que el mundo actual necesita, un papa que conoce el fenómeno de la emigración, que no tiene miedo de decir lo que piensa, de hablarle al poder, de decirles a los políticos que el diálogo debe servir para construir y no para generar separatismo ni odios… Un papa que, en lo que respecta a la inteligencia artificial, ha demostrado que la Iglesia va por delante…».
No es la primera vez que el montijano actúa ante un papa. Ya lo hizo hace 15 años ante Benedicto XVI, durante la JMJ: «De ahí viene todo esto… No debimos hacerlo muy mal porque, al año siguiente, nos invitó a ofrecerle un concierto en Roma. Fue un Domingo de Ramos precioso… Y el concierto que ofrecimos en el Aula Pablo VI fue muy especial porque incluimos la nana en alemán que su madre le cantaba de pequeño, algo que le emocionó especialmente».
«Años después yo trabajaba en la diócesis de Buenos Aires y actuaba ya para el entonces obispo Bergoglio… Nunca imaginé que llegaría a ser papa, pero cuando coincidí con él en un sínodo en África sentí como un vínculo que me uniría a él… No sé si llamar a esto casualidades o diosidades, como dicen mis amigos…».
Pero Monty es conocido por sus frecuentes apariciones en la televisión pública extremeña junto a cantantes como María Loor o Isabel Burguillos. Es habitual, junto al fontanés Juanjo Roncero, en las galas ‘Corazonex Solidarios’ y colabora con su música en innumerables proyectos de carácter humanitario.
Como curiosidad, ha compuesto junto a Alfonso Calvo el tema ‘Una sola voz’, con las voces de la extremeña María Loor y Carla Graciela. Una canción que se ha convertido en uno de los himnos del Mundial 2026 en México.

