La entidad ratifica un nuevo reglamento para reforzar la coordinación entre las Cáritas Parroquiales de toda la Archidiócesis
La ciudad de Almendralejo acogió el pasado sábado la XLIX Asamblea General de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, una cita que reunió a más de un centenar de representantes de las Cáritas Parroquiales de la Archidiócesis y que sirvió para avanzar en la articulación de una red territorial más coordinada y corresponsable.
El encuentro se celebró en los Servicios Centrales de Cajalmendralejo y combinó la rendición de cuentas de la entidad con espacios de reflexión, formación y convivencia. La jornada contó con la bienvenida de la concejala de Bienestar Social, Empleo y Mayor del Ayuntamiento de Almendralejo, Isabel Ballesteros Guerrero, y fue clausurada por el arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo.
Un reglamento para caminar juntos
Uno de los momentos más destacados de la asamblea fue la ratificación del Reglamento de Régimen Interno entre Cáritas Diocesana y las Cáritas Parroquiales, un documento elaborado durante los últimos meses que establece por primera vez un marco común de relación entre los distintos niveles de la organización.
Según explicó la entidad, el reglamento se sustenta en los principios de corresponsabilidad, subsidiariedad y transparencia, con el objetivo de reforzar la coordinación y la acción conjunta en todo el territorio diocesano.
Durante la presentación del informe del equipo directivo, el director de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, José Manuel Rodríguez Muñoz, destacó que todas las Cáritas comparten una misma misión y señaló que 2025 ha supuesto una etapa de transición hacia un modelo de acompañamiento integral comunitario, con especial atención al fortalecimiento institucional y al desarrollo de las Cáritas Parroquiales.
Análisis de la realidad social extremeña
La asamblea incluyó también una sesión formativa centrada en el IX Informe FOESSA de Extremadura, impartida por Daniel Rodríguez de Blas, miembro del equipo de estudios de Cáritas Española y de la Fundación FOESSA.
Durante su intervención se expusieron las principales conclusiones sobre la situación social de la región y las dificultades que afrontan las personas en situación de exclusión. El informe pone de manifiesto que muchas de ellas desarrollan estrategias para salir adelante, aunque se enfrentan a barreras estructurales que dificultan su integración. Asimismo, destaca la importancia de las redes de apoyo y de los vínculos comunitarios como elementos clave para revertir situaciones de vulnerabilidad.
Llamamiento a la solidaridad
La clausura corrió a cargo del arzobispo José Rodríguez Carballo, quien agradeció la labor del voluntariado, del personal técnico, de los colaboradores y de los donantes que sostienen la actividad de Cáritas.
Durante su intervención, el prelado recordó la dimensión social de la misión de la Iglesia y animó a los participantes a mantener su compromiso con las personas más vulnerables. Asimismo, valoró el reglamento aprobado como una herramienta que contribuirá a fortalecer la comunión y la coordinación entre todas las Cáritas de la Archidiócesis para ofrecer una mejor atención a quienes más lo necesitan.
