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AMUS envía once buitres negros a Bulgaria para seguir recuperando una especie desaparecida hace 150 años

AMUS, la Junta de Extremadura y la Fundación para la Conservación de los Buitres culminan un nuevo traslado internacional que permitirá reforzar la población de esta emblemática rapaz en los Balcanes

Detrás de cada una de las once cajas que este martes salieron de Extremadura rumbo a Bulgaria hay meses de trabajo veterinario, cuidados especializados y un mismo objetivo: devolver a la naturaleza aves que, además de haber logrado sobrevivir, contribuirán ahora a recuperar una especie que desapareció del país balcánico hace más de un siglo.

El envío, realizado desde el Hospital de Fauna de AMUS y el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Los Hornos, forma parte de un proyecto internacional desarrollado junto a la Fundación para la Conservación de los Buitres (VCF), una iniciativa que durante los últimos años ha convertido a Extremadura en uno de los principales pilares europeos para la conservación del buitre negro.

En la última década, esta colaboración ha permitido trasladar cerca de 700 ejemplares a diferentes programas de reintroducción en países como Bulgaria, Italia, Francia o Chipre, donde estas aves habían desaparecido o contaban con poblaciones muy reducidas.

De pacientes a protagonistas de un proyecto europeo

Los once buitres negros que emprendieron el viaje no nacieron para formar parte de este programa. Todos llegaron en algún momento a los centros de recuperación después de sufrir accidentes o problemas durante sus primeras semanas de vida.

Muchos de ellos fueron rescatados tras caer de sus nidos como consecuencia de las altas temperaturas, mientras que otros ingresaron por traumatismos o colisiones con tendidos eléctricos.

El director de AMUS, Álvaro Guerrero, recordó que el trabajo comienza mucho antes del traslado.

«Lo que vemos hoy es el final de un proceso muy largo. Son animales que llegaron con diferentes problemas y que, después de meses de recuperación, ahora tienen una segunda oportunidad y además servirán para crear nuevas poblaciones

Una vez estabilizados, los ejemplares pasan controles veterinarios continuos para comprobar que pueden regresar al medio natural en las mejores condiciones.

Las veterinarias Clara Hornero y Ariana Fuentes explicaron que la prioridad es corregir la deshidratación y recuperar el estado corporal de las aves.

«La mayoría llegan siendo pollos con golpes de calor, muy deshidratados y con poco peso. Nuestro trabajo consiste en recuperarlos hasta que sean completamente autosuficientes«, señalaron.

Antes del viaje también se someten a análisis sanitarios, pruebas para detectar enfermedades y controles específicos que garanticen que pueden incorporarse con seguridad al programa internacional.

Un viaje de más de 2.500 kilómetros

El destino de estas aves es una zona montañosa de Bulgaria donde permanecerán aproximadamente dos meses en instalaciones de aclimatación antes de ser liberadas definitivamente.

Durante ese tiempo se acostumbrarán al nuevo entorno y recibirán alimentación hasta que sean capaces de desenvolverse por sí mismas.

Además, todos los ejemplares portan emisores GPS que permitirán conocer durante años sus movimientos y comprobar su adaptación al territorio.

Los resultados obtenidos hasta ahora invitan al optimismo.

Según explicó Guerrero, «ya existen quince parejas reproductoras formadas por buitres procedentes de Extremadura, una cifra que demuestra que el proyecto está dando los resultados esperados».

Extremadura, referencia para toda Europa

Que sea Extremadura quien suministre buena parte de estas aves no es casualidad.

La comunidad alberga alrededor de 900 parejas reproductoras de buitre negro, aproximadamente la mitad de toda la población española y cerca del 40 % de la europea, gracias al buen estado de conservación de espacios como la Sierra de San Pedro o Monfragüe.

Para AMUS, este éxito está directamente relacionado con el modelo tradicional de gestión del territorio.

«La dehesa y la ganadería extensiva siguen siendo fundamentales para conservar especies como el buitre negro. Sin ese equilibrio sería imposible mantener una población tan importante«, afirmó Guerrero.

Mucho más que aves carroñeras

Aunque muchas veces pasan desapercibidos, los buitres desempeñan un papel esencial para la salud de los ecosistemas.

Eliminan cadáveres de animales de forma rápida y natural, evitando la propagación de enfermedades y reduciendo el impacto ambiental que supondría su retirada e incineración.

«Nos prestan un servicio ecológico gratuito imprescindible. Si desaparecen los buitres, desaparece una pieza clave del equilibrio natural«, subrayó el director de AMUS.

Un transporte bajo estrictas medidas de seguridad

El viaje hasta Bulgaria se realiza en un vehículo especialmente preparado para el transporte de fauna salvaje.

El veterinario Roberto Melero, de la empresa encargada del traslado, explicó que la temperatura del interior se mantiene entre 23 y 25 grados, un aspecto especialmente importante debido a la intensa ola de calor.

Las aves viajan además bajo vigilancia continua mediante cámaras y acompañadas por un veterinario durante todo el recorrido.

La nueva normativa europea sobre bienestar animal obligará a realizar varias paradas durante el trayecto, por lo que un viaje que antes podía completarse en poco más de un día se prolongará ahora durante aproximadamente tres jornadas.

Un proyecto que seguirá creciendo

Desde AMUS aseguran que Bulgaria no será el último destino.

La organización continuará colaborando con proyectos internacionales para recuperar el área de distribución histórica del buitre negro en Europa, una labor que ha convertido a Extremadura en un referente continental en conservación de fauna silvestre.

Cada uno de estos once ejemplares representa mucho más que un traslado. Son el resultado de meses de trabajo, cooperación entre administraciones y entidades conservacionistas y la prueba de que la recuperación de una especie amenazada también puede comenzar desde la dehesa extremeña.

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