Fernando Guerrero es un fontanés deportista, inquieto y viajero al que siempre le ha atraído la montaña. Durante un periodo laboral en Madrid comenzó a realizar sus primeras incursiones por la Sierra de Guadarrama y La Pedriza.
«Fue tras la pandemia cuando comencé a realizar las primeras excursiones por las sierras de Madrid, más movido por la necesidad de socializar y conocer gente con mis mismos intereses que como afición deportiva. De aquellas excursiones surgieron muy buenas amistades, terminé apuntándome al Club Amigos de la Montaña y estuve federado un año».
Esas primeras pequeñas rutas por montañas muy transitadas —«en Madrid son un plan de ocio recurrente»— y encontrar amistades con las que compartir una afición sirvieron de aliciente para que el fontanés se lanzara a retos cada vez más importantes en distintas zonas montañosas del país.
«Con el club hacíamos viajes por distintas partes de España. Recuerdo especialmente una salida a la Sierra de Gredos, donde hice mi primer vivac cerca de la cumbre de La Mira. Dormir al raso en la montaña es algo que me gustó mucho. Esa interacción pura y directa con la naturaleza es algo que me atrajo, que me enganchó…».
Tanto que, al año siguiente y con el mismo grupo, practicó montañismo por el Pirineo aragonés, donde ascendió al Monte Perdido, una de las montañas más emblemáticas de España. Cuenta que durante ese viaje pudo contemplar paisajes espectaculares como la «Senda de las Flores» y, posteriormente, afrontar un reto mayor: ascender al famoso pico Aneto.
«Fue una experiencia dura tanto a nivel físico como mental. Tienes que estar en forma porque, además, cargas con una mochila de 18 kilos, y también a nivel psicológico. Algo que he aprendido es que nunca debes subestimar la montaña, un entorno muchas veces imprevisible que te obliga a llevar siempre cosas de más: desde ropa para el calor y para el frío hasta alimentos y agua, pastillas potabilizadoras… En la montaña siempre surgen imprevistos que pueden retrasar la vuelta, tienes que estar preparado para resolverlos».

El siguiente salto fue practicar el montañismo fuera de España. «Uno de los destinos que más me impresionó fue Islandia, donde realizamos trekking por Laugavegur, catalogado por National Geographic como uno de los mejores senderos de montaña del mundo. Caminar entre parajes volcánicos únicos o ascender un glaciar hizo que me sintiera como en Marte; parece que vas caminando por otro planeta…».
También destaca que en 2025 tuvo la oportunidad de realizar el famoso trekking de Carros de Foc, en los Pirineos. «Durante varios días fuimos enlazando refugios mientras recorríamos algunos de los paisajes más bellos del Parque Nacional de Aigüestortes. Una experiencia espectacular, tanto por la belleza del entorno como por la vida compartida en los refugios».
Fernando también ha pasado más de un fin de año en el abrigo de una montaña.
«Pasar el fin de año en un abrigo de la montaña, completamente desconectado, con la compañía de unos buenos amigos y disfrutando del paisaje, es una experiencia que recomiendo a todo el mundo».
Pero este joven aventurero quería dar un paso más y, junto con su grupo, realizó el Anillo de Picos, en el Parque Nacional de los Picos de Europa, lo que le obligó a vivir al raso durante cinco días.
«Ha sido un paso más en mi forma de entender la montaña, ya que no se trata solo de alcanzar una cumbre, sino de vivir la montaña de una forma más completa».
Actualmente, tras cumplir «sueños que me parecían impensables», se está adentrando en el mundo de la escalada, una disciplina que exige habilidades técnicas más específicas.
«Ahora no estoy preparado, pero me gustaría algún día ascender el famoso Picu Urriellu de Asturias, el famoso Naranjo de Bulnes».
De momento, lo que tiene claro es que va a ascender los picos más altos de la península, siendo el Mulhacén el primero que figura en su calendario. Más allá de las fronteras del país, las Dolomitas o el Mont Blanc, en la cordillera de los Alpes, son otros destinos que este tenaz fontanés quiere conquistar.
«Más que coleccionar cumbres, lo que realmente me motiva es seguir viviendo experiencias y conocer amistades. Esto no es únicamente un deporte, es una filosofía de vida».

