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Amadrovi, 34 años de lucha contra las drogas

La Asociación de Madres contra la Droga en Villafranca de los Barros, que nació hace 34 años en plena epidemia de la heroína, cuenta con una nueva directiva presidida por Ana Verjano

Más de 30 años lleva luchando la Asociación de Madres contra la Droga en Villafranca de los Barros (Amadrovi) desde su fundación en el año 1991 cuando un grupo de madres con hijos drogodependientes unió sus fuerzas para buscar ayuda, como pasó en otras muchas otras zonas de una España azotada duramente por la epidemia de la heroína en los años 80. Un movimiento de lucha que derivó en la creación de asociaciones contra las drogas por todo el país que siguen funcionando a día de hoy.
Ana Verjano es una de las cientos de personas que ha pasado desde entonces por Amadrovi, en su caso como familiar de un usuario con problemas de adicción tras lo que inició su voluntariado en el año 2019 “en forma de agradecimiento”.

Este mes, ha sido nombrada nueva presidenta de Amadrovi tomando el relevo a Inés Pérez después de 34 años en el cargo. “Me han animado los trabajadores de la asociación y asumo el cargo con toda la ilusión del mundo, muchas ganas y fuerza para continuar con el legado de esas madres”, declara Ana Verjano, que considera que hay que visibilizar el trabajo de una asociación que todo el mundo sabe de su existencia pero que sigue siendo “muy desconocida”.

Y es que Amadrovi no solo trabaja con el problema de las drogas, sino que lleva a cabo muchos otros programas con personas en riesgo de exclusión social. Para la nueva presidente, se trata de “luchar por la vida, no solo por el presente sino por el futuro de una sociedad mejor”.

Nueva directiva

La nueva directiva de Amadrovi está formada por Ana Mª Verjano, como presidenta, García José Álvarez como secretario, Luisa Gragera Soto como vocal e Isabel González Méndez como vocal. Un equipo que se enfrenta al reto de seguir creciendo en la búsqueda de financiación para una asociación que trata de responder a las necesidades sociales a través del desarrollo de diversos programas.

Necesidades que van cambiando porque así como Amadrovi inició su actividad en respuesta al problema específico de la heroína, ahora se ven nuevos tipos de adicciones como la adicción a los juegos online. La psicóloga de Amadrovi, Elena de la Parra, señala que, en cuanto a sustancias, la cocaína y la marihuana son actualmente las más comunes, sin contar las drogas legales como el alcohol y el tabaco contra las que también desarrollan diferentes talleres en busca de su erradicación.

“Las cosas han cambiado muchísimo, hemos crecido y existen muchísimos recursos, el que quiera salir de las drogas sabe donde acudir y tiene muchos sitios a los que acudir”, asegura De la Parra.

En concreto, Amadrovi desarrolla programas de prevención contra las drogas en centros educativos, acompañamiento a enfermos y a sus familias con terapias e intervención psicológica, pero también muchos otros relacionados con la inserción laboral, salud mental de las mujeres o cursos con hombres condenados por violencia de género que tienen que acudir a formaciones como parte de la pena judicial.

Miedo al qué dirán

“El apoyo de la familia es fundamental en el tratamiento de los enfermos”, apunta Verjano, aunque reconoce que hay muchas más posibilidades de éxito cuando “el tratamiento se inicia de manera voluntaria, porque la persona quiera y esté pensando en ella misma, que si lo empieza porque lo lleva un familiar medio obligado”.

Además, en los entornos rurales afecta mucho el factor social porque todo el mundo se conoce y existe el miedo al estigma, por lo que “hay mucha gente que no se atreve a entrar aquí y a pedir ayuda por vergüenza”.

“Existe el miedo a lo que piensen los demás, porque la gente todavía no acaba de entender que es una enfermedad, que necesita un tratamiento” y, a diferencia de otros problemas de salud, con las drogas se tiende a culpar a los enfermos.

¡Hazte socio!

Actualmente Amadrovi cuenta con 138 usuarios prevalentes y 33 nuevas inscripciones en lo que va de año, menos de cinco meses, que son atendidos por los 6 profesionales con los que cuenta la asociación (2 psicólogas, 2 educadores, 1 trabajador social y 1 monitor-administrativo) además de los 25 voluntarios. Amadrovi tiene 53 socios entre particulares y empresas colaboradoras, pero entre los objetivos de la nueva directa también está ampliar esta cifra, ya que los socios son “muy importantes” para poder llevar a cabo los proyectos que, en su mayoría, no son subvencionados al 100%.

Además, De la Parra explica que para la obtención de subvenciones las administraciones piden “muchos requisitos” que tienen que costear a través de fondos propios. Entre los proyectos de Amadrovi, uno de los más exitosos en los últimos años es el taller de deshabituación al tabaco que ha acercado a mucha gente a la asociación, porque desde el año 2020 lo han realizado más de 100 personas. Entre ellas Ana Verjano, que lleva dos años sin fumar.

“Me gustaría decirle a todo el pueblo de Villafranca y a la comarca que no tengan pudor de formar parte de Amadrovi, porque la finalidad es aunar fuerzas no solo por el presente sino por el futuro de una sociedad que lucha por la vida”, concluye Ana Verjano, que anima a todos a colaborar en la medida de sus posibilidades.

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