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De Extremadura a Mauthausen: La deportación de extremeños a los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial  

Foto: Exposición de AMICAL en el IESO Cuatro Villas de Berlanga en 2025

El 27 de enero es el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. la UNESCO rinde tributo a la memoria de las víctimas del Holocausto y ratifica su compromiso de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos. Por tanto, cada El 27 de enero se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi alemán de Auschwitz-Birkenau.   

Aun hoy en día, es relativamente desconocido que tras el final de la Guerra civil española (1936-1939), miles de españoles parten para el exilio y al iniciarse la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), muchos fueron deportados a los campos de concentración nazis. Entre estos exiliados españoles hubo un grupo significativo de personas originarias de Extremadura, muchas de las cuales sufrieron secuelas irreversibles de la brutalidad nazi.  

La derrota de la República en la Guerra civil española en 1939, llevó a cientos de miles de republicanos a cruzar la frontera hacia Francia en busca de refugio. Allí fueron internados en precarios campamentos de prisioneros improvisados, por citar un ejemplo el campo de Saint-Cyprien. En condiciones sanitarias deficientes y sin  alimentos suficientes. La caída de Francia ante el avance alemán transformó la situación de estos refugiados: el régimen de Vichy colaboró con las autoridades nazis y entregó a muchos de ellos para ser usados como mano de obra esclava o detenidos como “enemigos políticos”. El régimen nazi, en plena expansión por Europa y subyugando una democracia tras otra, justificaba la deportación a los campos de concentración en Alemania y Austria, a todos los elementos que considerase “peligrosos”.  Siendo el caso de los exiliados españoles en Francia. 

Si bien la cifra global de españoles deportados ronda la cifra de 9 700, según estudios académicos, la mayoría de estos prisioneros fue enviada al complejo de campos de Mauthausen-Gusen en Austria, uno de los más brutales del sistema nazi.   

La llegada de deportados extremeños a Mauthausen y otros campos  

Según los registros difundidos por la Delegación de Extremadura de la Amical de Mauthausen, 310 extremeños naturales de 121localidades de la región fueron deportados a campos de concentración nazis entre 1940 y 1945. De ellos, 205 fallecieron en los campos, en su gran mayoría en Mauthausen y su subcampo de Gusen, y muchos otros sufrieron secuelas duraderas tras la liberación.   

Estos deportados, al igual que otros republicanos españoles, fueron etiquetados por los nazis como “apátridas” o enemigos políticos. El símbolo impuesto en los uniformes consistía en un triángulo azul con la letra “S”, que identificaba a los internados españoles como apátridas, rechazados por su propio país y sin ninguna protección diplomática significativa.   

Foto: una reproducción en 2023 de la pancarta original

Condiciones en los campos y experiencia de los deportados  

Mauthausen no fue un campo de exterminio masivo como Auschwitz, pero sí un lugar de exterminio por trabajo. Los presos eran obligados a realizar trabajos forzados brutales, especialmente en las canteras de granito del campo principal, donde las condiciones eran inhumanas: jornadas extenuantes, alimentación insuficiente, maltrato sistemático y la constante amenaza de torturas o ejecuciones arbitrarias.   

Los deportados extremeños vivieron estas condiciones junto a cientos de otros republicanos españoles, franceses, judíos, prisioneros políticos y diversas minorías perseguidas por el nazismo. Las consecuencias fueron devastadoras tanto física como psicológicamente. Muchos murieron de agotamiento, enfermedades, inanición o torturas. El subcampo de Gusenfue particularmente letal, con un elevado número de fallecimientos entre los deportados españoles.   

La historia de estos deportados quedó silenciada durante décadas bajo la dictadura franquista, que no reconoció oficialmente a los exiliados españoles como víctimas de la persecución nazi ni reivindicó su memoria al regresar a España. Fue en 1962 cuando un grupo de sobrevivientes fundó en Barcelona la Amical de Mauthausen, inicialmente de forma clandestina, con el objetivo de defender los derechos morales y materiales de los deportados españoles y de sus familiares y, muy especialmente, de preservar la memoria histórica de lo ocurrido.   

Foto: Monolito en el Cementerio Municipal de Hornachos

Actos de memoria y educación en Extremadura  

En los últimos años, la Delegación de Extremadura de la Amical de Mauthausen y otros campos ha promovido homenajes y actividades educativas tanto en centros escolares como en espacios públicos para hacer visible la historia de los deportados extremeños. Por ejemplo, en 2024 se organizó un acto conmemorativo en Cáceres recordando a los 310 deportados extremeños, una iniciativa que forma parte de un esfuerzo regional por integrar esta memoria en la conciencia social.  Sobre todo en el ámbito educativo, en el pasado curso académico 2024/2025 centros educativos de localidades como Badajoz, Berlanga, Cáceres, Coria, Don Benito, Galisteo, Logrosán, Malpartida de Plasencia, Mérida, Olivenza, San Vicente de Alcántara y Valverde de Leganés, realizaron jornadas y exposiciones sobre la temática.  

Además, a nivel estatal, el 5 de mayo fue establecido oficialmente como el Día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España, en conmemoración de la liberación de Mauthausen por las fuerzas aliadas en 1945.   

En Extremadura algunas instituciones rinden homenaje a los represaliados españoles en campos de concentración nazis. En el cementerio municipal de Hornachos encontramos un monolito de recuerdo de los naturales de la localidad que conocieron estos trágicos acontecimientos.  

La historia de los deportados extremeños forma parte de un capítulo más amplio de la Europa del siglo XX marcado por la violencia totalitaria. Su experiencia en los campos de concentración nazis como Mauthausen y Gusen, es un recordatorio elocuente de las consecuencias que puede tener la persecución política, el racismo y la intolerancia. Gracias al trabajo de instituciones como la Amical de Mauthausen, estas historias individuales y colectivas están siendo recuperadas y mantenidas vivas para las nuevas generaciones, contribuyendo a fomentar una memoria crítica que favorezca la defensa de los derechos humanos y la dignidad humana.  

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