Imagen: Cueva de los perros en Zarza Capilla (Badajoz)
Una curiosidad de una región como Extremadura es la gran proliferación de arte rupestre que encontramos por todos sus rincones. En la mayoría de comarcas podemos disfrutar de exquisitos yacimientos, ya sean cuevas o abrigos, de arte rupestre. Existiendo una diversidad amplísima de tipologías en diferentes épocas prehistóricas en Extremadura.
Pero ¿Qué son? Se denomina arte rupestre a pinturas, grabados y relieves prehistóricos realizados sobre rocas, paredes de cuevas o abrigos, que representan el pensamiento y la vida cotidiana de los primeros humanos. Utilizándose pigmentos naturales como carbón, arcilla, óxido de hierro y manganeso.
¿Qué representa? La explicación no es sencilla, podemos realizar interpretaciones desde nuestra perspectiva actual. Durante siglos se ha intentado dar respuesta a esta enigmática pregunta. Quizás una respuesta mas sencilla, pero no siempre acertada es que pueden representar. Principalmente animales (bisontes, caballos, ciervos), escenas de caza, símbolos abstractos y huellas de manos. También una representación de sí mismos, de esos grupos humanos, de su forma de vida y de intereses.
En esta vasta y exuberante región del oeste de España, esconde en su geología uno de los capítulos más fascinantes de la historia humana: el arte rupestre. Más allá de sus paisajes de dehesa y monumentos históricos, las rocas y cuevas de esta tierra guardan un legado artístico que enlaza a las sociedades prehistóricas con nuestras propias inquietudes estéticas y simbólicas. Desde las enigmáticas manos de la Cueva de Maltravieso hasta los abrigos pintados de Hornachos o los testimonios rupestres del entorno de Zarza Capilla, Extremadura ofrece una visión única de cómo nuestros antepasados. Quienes plasmaron su pensamiento en piedra, dejando un legado que hoy investigadores, comunidades locales y visitantes intentan descifrar y preservar.
La Cueva de Maltravieso
En pleno casco urbano de Cáceres, la Cueva de Maltravieso constituye uno de los hallazgos más revolucionarios en la arqueología del arte prehistórico. Descubierta a principios de la década de 1950, esta cavidad contiene una de las colecciones de arte rupestre más antiguas de Europa. Sus paredes albergan más de setenta siluetas de manos en negativo: creadas mediante la técnica de soplado de pigmentos sobre las manos apoyadas sobre la roca También signos geométricos y representaciones de animales. Lo que hace excepcional a Maltravieso no es solo la belleza de estas huellas humanas, sino su antigüedad. Mediante métodos de datación mas avanzados, los investigadores han establecido que algunas de estas pinturas tienen al menos 66.700 años, lo que sugiere que fueron realizadas por neandertales, mucho antes de que Homo sapiens llegara a Europa.
Esta evidencia desafía viejas concepciones sobre quiénes fueron los primeros «artistas» de nuestro continente y las capacidades de representación simbólicas de los neandertales. Una serie de manos en negativo que fueron realizadas hace más de 66.700 años, mucho antes de la llegada de los Homo sapiens a Europa posiblemente junto a otra serie de símbolos como series de puntos, trazos pareados, triángulos, discos soplados, impresiones circularess obre la arcilla de la cueva o simples manchas informes de pigmento rojo.
Abrigos de pinturas en la Sierra Grande de Hornachos
Las pinturas rupestres en abrigos del entorno dan testimonio de asentamientos humanos desde la prehistoria. En la Sierra de Hornachos existen numerosos conjuntos de arte rupestre, de los que actualmente se encuentran visitables e interpretadas las del Abrigo Menín y del Salto de la Moza. Ambos se sitúan junto al llamado Camino de los Escalones, sendero histórico que comunica las laderas occidental y oriental de la sierra, lo que facilita su visita. El Abrigo Menín las pinturas rupestres de este enclave se dividen en dos grupos: uno que puede asociarse con sociedades del neolítico y otro, más moderno, posiblemente del calcolítico. Representan, entre otros, motivos antropomorfos (en forma de personas), soliformes (con forma de sol) y grupos de puntos y líneas. Como elementos interesantes, destacan en este abrigo las figuras ancoriformes oculadas (en forma de ancla y con ojos), representación muy poco comunes en Extremadura. En el abrigo del Salto de la Moza, predominan los símbolos en forma de estrella o de sol.


FOTOS: Abrigo del “Salto la Moza” Hornachos y subida al abrigo Menín en Hornachos
Cueva de los perros
Cueva de los Perros, se halla en el término municipal de Zarza Capilla (Badajoz) y en ella se encuentra una de las representaciones más importantes de pintura esquemática de la región, por lo que muchos la conocen como la «Capilla Sixtina». La cueva se encuentra en la denominada Sierra de las Cabras. Las figuras que se encuentran son esquemáticas antropomorfas y unas enigmáticas escenas zoomorfas, que pueden ser interpretadas como perros o cabras.
Existe en Extremadura aun un amplio abanico de yacimientos fascinantes, de los cuales hemos realizado recorrido de síntesis por la Cueva de Maltraieso, las pinturas que pueblan la localidad de Zarza Capilla y los abrigos que se encuentran en la Sierra Grande de Hornachos. Sitúan a Extremadura como un corredor milenario de expresión artística. Según investigadores de la región, Extremadura conserva ejemplos desde el arte más antiguo hasta manifestaciones preesquemáticas y esquemáticas que se extienden hasta la Edad del Bronce, ofreciendo una secuencia casi continua de creatividad humana en soporte rocoso.
Este patrimonio, que a menudo permanece fuera de los grandes circuitos turísticos, está ganando reconocimiento a través de descubrimientos recientes, esfuerzos de conservación y proyectos de difusión. En un mundo que cambia rápidamente, las manos pintadas en Maltravieso, los signos esquemáticos de Hornachos o los de Zarza Capilla nos recuerdan que el arte ha sido siempre una forma de entender al ser humano a sí mismo, un puente entre lo tangible y lo trascendental, entre quienes fuimos y quienes somos.

