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La Academia de Cine de Extremadura pide a los extremeños recuperar la memoria de los rodajes que pasaron por sus pueblos

La institución, presidida por la ribereña Pilar Díaz Pardo, anima a aportar fotografías, testimonios y anécdotas de películas y series filmadas en localidades extremeñas para reconstruir la historia audiovisual de la región

La Academia de Cine de Extremadura ha lanzado una llamada a la ciudadanía para recuperar una parte de la memoria audiovisual de la región que, en muchos casos, permanece en álbumes familiares, fotografías particulares y recuerdos de quienes vivieron de cerca los rodajes de películas y series realizados en pueblos y ciudades extremeñas.

Bajo el mensaje «Extremeño, extremeña… necesitamos tu ayuda», la institución invita a quienes conserven fotografías, experiencias, anécdotas o cualquier recuerdo relacionado con rodajes cinematográficos o televisivos realizados en sus localidades a compartir ese material con la Academia. La iniciativa pretende localizar testimonios que permitan documentar una historia del cine extremeño que no se encuentra únicamente en los archivos profesionales, sino también en la memoria de sus habitantes.

La Academia ha habilitado el número de WhatsApp 617 586 644 para recibir fotografías y testimonios. Su llamamiento parte de una idea sencilla: detrás de muchas producciones rodadas en Extremadura hubo vecinos que ejercieron como extras, propietarios que cedieron espacios, profesionales locales y espectadores que asistieron, a veces por primera vez, al despliegue de cámaras, focos y equipos de producción en sus calles.

La presidenta de la Academia de Cine de Extremadura, Pilar Díaz Pardo, se ha sumado personalmente a la petición con un mensaje en el que reclama la colaboración ciudadana para ampliar el alcance de la iniciativa: «¿Nos ayudas a llegar a más gente? Comparte esta publicación. Quizás entre todos podamos recuperar fotografías e historias que forman parte de nuestra memoria cinematográfica».

La elección de Díaz Pardo como presidenta de la institución adquiere, además, una particular significación desde el ámbito rural. Natural de Ribera del Fresno, la profesional extremeña fue elegida en junio de 2025 para dirigir la Academia durante el periodo 2025-2028. Su trayectoria está vinculada especialmente a la producción audiovisual y a la animación, después de participar en producciones como Buñuel en el laberinto de las tortugas, El Sueño de la Sultana, Decorado…durante años en The Glow Animation y actualmente en Mr. Miyagi Films, Filmakers Monkeys. 

De Juan Lobón a Los santos inocentes

El llamamiento de la Academia pone el foco en un patrimonio audiovisual que puede rastrearse por numerosos puntos de Extremadura. Uno de los ejemplos más próximos al ámbito de Tierra de Barros y la Campiña Sur es Hornachos, donde a finales de la década de 1980 se rodó El mundo de Juan Lobón, adaptación televisiva de la novela homónima de Luis Berenguer.

La miniserie, dirigida por Enrique Brassó y protagonizada, entre otros, por Antonio Banderas, Ovidi Montllor, Mercedes Sampietro y Juan Echanove, comenzó su rodaje en Extremadura en 1987.

En Hornachos, el rodaje dejó además una huella especialmente singular. Testimonios locales recogidos posteriormente recuerdan la participación de vecinos como figurantes y la utilización de enclaves de la Sierra Grande. Una de las cuevas de la sierra llegó incluso a ser acondicionada para convertirse en escenario de distintas secuencias de la producción.

El caso de Hornachos ejemplifica precisamente el tipo de memoria que ahora pretende recuperar la Academia: fotografías tomadas durante aquellos días, recuerdos de los vecinos que participaron como extras o simplemente imágenes que documenten cómo una producción televisiva transformó durante unas jornadas la vida cotidiana de un municipio.

Zafra, Fuente del Maestre y el cine como acontecimiento local

También Zafra conserva una importante memoria cinematográfica. En octubre de 1971, la localidad acogió el rodaje de La cera virgen, película dirigida por José María Forqué y protagonizada por Carmen Sevilla y José Luis López Vázquez. Las fotografías de archivo de Europa Press documentan precisamente una de las escenas rodadas en Zafra, con ambos intérpretes en una localización de la ciudad.

La película, estrenada en 1972, fue una comedia musical con guion, entre otros, de Rafael Azcona y del propio Forqué. Zafra aparece así vinculada a una producción de uno de los cineastas destacados del cine español de aquella época.

A pocos kilómetros, Fuente del Maestre conserva otro episodio de esa historia. En junio de 1969 se rodó en la localidad una escena de Los desesperados, el spaghetti-western dirigido por Julio Buchs y protagonizado por George Hilton y Ernest Borgnine. Según la información publicada por el propio Ayuntamiento fontanés, la escena se rodó detrás de la iglesia y contó con la participación de numerosos vecinos como extras, convirtiendo el rodaje en «un auténtico acontecimiento» para la población.

Extremadura, escenario cinematográfico

La relación de Extremadura con el cine alcanza también producciones de enorme relevancia. Alburquerque, por ejemplo, figura entre las localizaciones de Los santos inocentes, la adaptación cinematográfica de la novela de Miguel Delibes dirigida por Mario Camus y estrenada en 1984. La película utilizó diferentes escenarios extremeños, entre ellos Alburquerque, Zafra, Mérida y Almendralejo.

Otro capítulo corresponde a ¡Átame!, la película dirigida por Pedro Almodóvar en 1989. El Catálogo del ICAA confirma el año de producción y su reparto, encabezado por Victoria Abril, Antonio Banderas, Francisco Rabal, Loles León, Julieta Serrano, María Barranco y Rossy de Palma. La producción tuvo también localizaciones en Extremadura, concretamente en la provincia de Cáceres.

Son solo algunos ejemplos de una relación mucho más amplia entre la industria audiovisual y el territorio extremeño. Precisamente por ello, la Academia considera que recuperar fotografías y testimonios puede contribuir a investigar y documentar la historia del cine realizado en Extremadura, uno de los objetivos expresamente recogidos en su proyecto institucional.

La iniciativa convierte así a los propios ciudadanos en custodios de una memoria que puede desaparecer si no se conserva. Una fotografía de un rodaje, el recuerdo de haber compartido escena con un actor, una imagen de una calle transformada para una película o la historia de aquel día en que todo un pueblo se convirtió en escenario pueden aportar piezas de valor para reconstruir la relación entre Extremadura y el séptimo arte.

La Academia de Cine de Extremadura pide ahora que esas historias salgan de los cajones, de los álbumes familiares y de la memoria de quienes las vivieron. Porque, como recuerda Pilar Díaz Pardo, quizá entre todos sea posible recuperar fotografías e historias que forman parte de la memoria cinematográfica de Extremadura.

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