APAG Extremadura ASAJA ha advertido de la grave situación que atraviesa el sector vitivinícola y ha asegurado que la crisis que afecta al viñedo es ya de carácter estructural y no coyuntural. La organización agraria denuncia la continua caída de los precios, el aumento de los costes de producción y la reducción progresiva de la superficie cultivada, factores que, a su juicio, ponen en riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones.
Según la organización, las expectativas generadas hace unos meses en torno al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que algunos industriales consideraban una oportunidad para productos como el vino o el aceite de oliva, no se están traduciendo en una mejora de los mercados. Por el contrario, los precios mantienen una tendencia bajista durante los últimos meses.
A esta situación se suman los efectos de los aranceles impuestos por Estados Unidos a determinados productos europeos y el incremento constante de los costes de producción. El encarecimiento del gasóleo, los fertilizantes y los productos fitosanitarios, así como la escasez de mano de obra para las labores agrícolas y la vendimia, están agravando la crisis del sector.
APAG Extremadura ASAJA destaca además la pérdida continuada de superficie de viñedo. En España, la extensión dedicada a este cultivo ha descendido por debajo de las 900.000 hectáreas, mientras que en Extremadura se ha pasado de más de 80.000 hectáreas a poco más de 76.000.
El presidente de la organización, Juan Metidieri, ha señalado que «la situación del viñedo comienza a ser insostenible y requiere medidas urgentes». Asimismo, ha afirmado que «no podemos seguir perdiendo superficie y rentabilidad año tras año mientras las administraciones permanecen impasibles ante un problema que amenaza el futuro de uno de los sectores estratégicos de nuestra región».
Ante este escenario, APAG Extremadura ASAJA ha solicitado a la Consejería competente la convocatoria inmediata de una reunión con los representantes del sector para analizar la situación y poner en marcha actuaciones que permitan recuperar la rentabilidad de las explotaciones vitivinícolas.
Entre las medidas planteadas por la organización figuran la retirada del mercado de vinos de menor graduación o calidad para destinarlos a otros usos, como la producción de bioetanol; la puesta en marcha de una destilación de crisis que contribuya a equilibrar el mercado; y ayudas para el arranque definitivo de viñedo, siguiendo el modelo aplicado en Francia, donde se han destinado hasta 4.000 euros por hectárea.
La organización agraria confía en una respuesta rápida de las administraciones y advierte de que, si no se adoptan medidas urgentes antes de la próxima campaña, la viabilidad de muchas explotaciones vitivinícolas seguirá viéndose seriamente comprometida.

