- La organización advierte de que el hundimiento de la agricultura arrastrará de forma inevitable al comercio, la hostelería y el empleo de los municipios
- Los precios de la uva y la aceituna y la competencia desleal de terceros países sitúan al motor económico local al borde del colapso
La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (CLYGAL) lanza un SOS y un llamamiento urgente a la población civil para que salga en defensa del campo, ante la amenaza inminente de un «crack» económico y social en la comarca, por los bajos precios ‘impuestos y acordados’ por los puestos e industria transformadora a la uva y a la aceituna.
El sector primario en Tierra de Barros, motor absoluto de la economía local, atraviesa la mayor crisis del siglo XXI, y de no frenarse de inmediato, el colapso de las explotaciones agrarias provocará un efecto dominó, que afectará directamente al tejido comercial, la hostelería, la alimentación, el ocio y la inversión de los municipios rurales, repercutiendo directamente en la práctica totalidad de la ciudadanía.
La Organización agraria subraya que la situación de los agricultores es de total indefensión ante el abuso sistemático de los puestos e industrias compradoras, que pactan precios a la baja y pagan la uva y la aceituna por debajo de sus costes reales de producción.
La Comunidad de Labradores denuncia el flagrante incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y la complicidad de las autoridades competentes que lo permiten, ante un diagnóstico de asfixia real del agricultor, que tiene unos costes de insumos inasumibles, unos costes salariales para la recolección que rozan la extorsión, y unos precios por su cosecha irrisorios.
El mercado, reventado por la competencia foránea
La CLYGAL expone que a la crisis de costes se añade un escenario de competencia desleal que ha terminado por reventar el mercado, con la presunta entrada masiva de productos foráneos de países extraeuropeos, a los que no se les exigen las mismas directrices normativas, medioambientales ni sociosanitarias que a los productores comunitarios, que ha hundido los precios.
Ante esta ruina ‘programada’, la Organización considera ‘ineludible y urgente’ la implantación de las cláusulas espejo, para competir en igualdad de condiciones, y que los productores europeos no se encuentren en una situación de desventaja que los aboca a la ruina.
La CLYGAL concluye que la defensa del campo ya no es solo un problema de los agricultores, sino una causa vital para todos los vecinos, y apela a la solidaridad y compromiso de la sociedad civil para salvaguardar el empleo, el futuro y la supervivencia de las localidades rurales, mostrando su apoyo a las movilizaciones que se organicen.

