El comunicador impulsa junto a la Asociación Ezequiel Fernández Santana un proyecto de divulgación para reconstruir el origen de esta variedad vinculada a Los Santos de Maimona y poner en valor la capacidad de adaptación de los agricultores
Alberto Calvo Báez lleva aproximadamente un año investigando la historia de la uva Eva o Beba, una variedad vinculada a Los Santos de Maimona cuyo recorrido todavía guarda incógnitas. A través de documentos oficiales, testimonios, fotografías y recuerdos, busca reconstruir su origen y conocer mejor el papel que desempeñó en la agricultura extremeña.
La investigación forma parte de un proyecto de divulgación social de la Asociación Ezequiel Fernández Santana, ubicada en Los Santos de Maimona y presidida por Calvo, que pretende recuperar historias capaces de mostrar los conocimientos, la experiencia y la capacidad de adaptación de los agricultores extremeños.
La iniciativa parte de una pregunta: ¿se valora suficientemente lo que son capaces de hacer los agricultores cuando las circunstancias se ponen en su contra? Calvo considera que, aunque habitualmente se destaca el sacrificio que implica el trabajo en el campo, se presta menos atención a la capacidad de encontrar oportunidades cuando las condiciones cambian.
La idea comenzó a gestarse en 2011, durante la grabación de un programa de televisión en el que un agricultor y un ingeniero intercambiaban sus profesiones. La experiencia llevó a Calvo a cuestionar los estereotipos sobre el sector agrícola y a reflexionar sobre la capacidad de los agricultores para desenvolverse en una actividad marcada por la incertidumbre.
Posteriormente, su trabajo en proyectos de comunicación interna para cooperativas le permitió observar cómo muchos profesionales del campo seguían buscando nuevas salidas para sus producciones y encontrando soluciones a problemas que parecían no tenerlas. De ahí surgió la convicción de que esa forma de pensar constituye una característica de la cultura agrícola extremeña transmitida durante generaciones.
De la uva de mesa a la elaboración de vino
Para iniciar este proyecto, la asociación ha elegido la historia de la uva Eva o Beba, estrechamente relacionada con la viticultura extremeña y con la figura de Ezequiel Fernández Santana.
Su trayectoria se remonta a principios del siglo XX, aunque su cultivo como uva de mesa experimentó un importante crecimiento después de la Guerra Civil. Durante décadas, esta variedad se convirtió en una fuente de trabajo y sustento para numerosas familias y alcanzó una gran demanda en los mercados nacionales.
Sin embargo, el mercado de la uva de mesa comenzó a perder fuerza y el sector tuvo que buscar alternativas para mantener su aprovechamiento económico. La transformación de la Eva en vino se presentó como una nueva salida en un contexto especialmente complicado, marcado por la sequía, la inflación y la necesidad de renovar la maquinaria.
La decisión generó inicialmente recelos y falta de confianza entre algunos profesionales, hasta que los resultados comenzaron a llegar. La variedad, cuyo futuro había llegado a ponerse en duda, despertó un nuevo interés que hizo necesario defender su nombre e identidad. Finalmente, tras varios intentos fallidos, fue registrada oficialmente ante el Ministerio de Agricultura.
Esta evolución constituye uno de los ejemplos que la asociación quiere destacar: una misma variedad que encontró oportunidades en circunstancias diferentes, primero como uva de mesa y después como materia prima para la elaboración de vino.
El misterio sobre su origen
Uno de los principales interrogantes de la investigación es conocer de dónde procedía la uva que Ezequiel Fernández Santana introdujo en Los Santos de Maimona. Según explica la asociación en su nota de prensa, el sacerdote solía dejar constancia documental y fotográfica de sus actividades, pero hasta el momento no se ha encontrado documentación que permita determinar con certeza el origen de esta variedad.
La investigación también busca comprender qué hizo que distintas generaciones de agricultores apostaran por ella y llegaran a proteger su identidad. Para ello, el equipo está consultando archivos y recopilando testimonios que permitan completar las piezas que todavía faltan.
Las pesquisas han permitido identificar conexiones con otros municipios y territorios, entre ellos Guareña, Málaga y Chipiona. Entre los recuerdos recogidos figuran referencias a mujeres de Guareña que acudían a Los Santos de Maimona para enseñar a trabajar con la uva de mesa, un testimonio que refleja los intercambios de conocimientos que contribuyeron al desarrollo de esta actividad.
Un proyecto para recuperar la memoria agrícola
La historia de la Eva constituye el primer paso de una iniciativa con la que la Asociación Ezequiel Fernández Santana pretende desarrollar una labor de divulgación más amplia, centrada también en el crecimiento del sector cooperativo durante los próximos años.
El objetivo es recuperar y compartir experiencias que permitan comprender mejor las capacidades que han favorecido el desarrollo de la agricultura y las cooperativas extremeñas, así como poner ese conocimiento en valor para afrontar los retos futuros.
La asociación mantiene abierta la investigación y hace un llamamiento a las personas que conserven fotografías, documentos, recuerdos familiares, anécdotas o cualquier información relacionada con la uva Eva y la época de la uva de mesa para que colaboren en la reconstrucción de esta historia.
Quienes deseen aportar información pueden ponerse en contacto con la Asociación Ezequiel Fernández Santana o directamente con Alberto Calvo a través de sus redes sociales de Facebook.
La iniciativa pretende demostrar que detrás de la evolución de un cultivo hay mucho más que cambios en los mercados o decisiones económicas: también hay generaciones de agricultores que han sabido adaptarse a las dificultades y encontrar nuevas oportunidades para mantener viva una actividad fundamental para el medio rural extremeño.

