Aprender es discernir. El discernimiento es la comprensión sin velos, sin sombras de la caverna, de forma directa y total. A su vez, el discernimiento va ligado al desapego. Si no hay intermediarios es porque no hay un yo egocéntrico que se interponga con sus ideas, prejuicios, juicios, ideologías, creencias en las que se está, que no se tienen, que diría Ortega. Esto conlleva a que el discernimiento es amor bondadoso y comprensión; pero sin ego. Sólo la Presencia. La Presencia es el Ser sin ego. Infinito y no dual. Y de esta manera es comprensión y amor último; porque es reconocimiento de la Unidad del Ser que es y somos y de la singularidad. Por eso hay un amor infinito sin ego. Y esto quiere decir que cuando se actúa se hace sin ego, por tanto, desde el fin en sí mismo. Acción, sujeto y fin de la acción, son no dual.
Aprender es discernir
