- El 53 % de los participantes en un diagnóstico municipal reconoce haber vivido de cerca una situación relacionada con la conducta suicida. El programa se desarrollará entre 2027 y 2030 e incluirá campañas informativas, talleres educativos y acciones dirigidas a las familias y las personas mayores.
Villafranca de los Barros ya cuenta con su primer Plan de Acción para la Prevención del Suicidio, una iniciativa que pretende convertir la prevención y el cuidado de la salud mental en una tarea compartida por toda la sociedad. El Ayuntamiento ha presentado este miércoles el documento, elaborado en colaboración con FEAFES Salud Mental Almendralejo, después de realizar un diagnóstico sobre la realidad emocional y social del municipio.
Los resultados del estudio ponen de manifiesto la dimensión de esta problemática en la localidad. De las 182 personas que participaron en las encuestas, cumplimentadas entre abril y septiembre de 2026 por vecinos y profesionales de los ámbitos sanitario, educativo y social, el 53 % aseguró haber vivido de cerca una situación vinculada con la conducta suicida. Además, más del 91 % considera que hablar de prevención con rigor no supone ningún peligro, sino que es una herramienta imprescindible para salvar vidas.
«El silencio no protege. Lo único que consigue es dejar solas a las personas que más necesitan sentirse acompañadas y comprendidas», ha señalado Paloma Zarza, trabajadora social de FEAFES Salud Mental Almendralejo, durante la presentación.
La profesional ha defendido que el suicidio no debe abordarse exclusivamente desde el ámbito sanitario, puesto que se trata de una realidad que también está presente en los entornos familiares, educativos, laborales y sociales. «Todos podemos ser agentes de protección si contamos con la formación y las herramientas adecuadas», ha afirmado.
El alcalde, Francisco Jiménez, ha destacado la importancia de poner los recursos públicos al servicio de este proyecto y ha agradecido a FEAFES el trabajo desarrollado para elaborar el diagnóstico, que permitirá diseñar actuaciones ajustadas a las necesidades de la población. También ha incidido en la necesidad de prestar especial atención a la salud mental en los centros educativos.
Un programa hasta 2030 con cuatro objetivos
El plan comenzará a desarrollarse en 2027 y tendrá continuidad hasta 2030. Sus actuaciones girarán en torno a cuatro grandes objetivos: promover el bienestar emocional y proteger la salud mental de la ciudadanía; prevenir la conducta suicida, especialmente durante la infancia y la adolescencia; acompañar a las familias y personas allegadas que atraviesan un duelo por suicidio, y garantizar la continuidad del programa mediante el compromiso municipal y su correspondiente dotación presupuestaria.
Para alcanzar estas metas, el documento establece tres líneas estratégicas centradas en la sensibilización y concienciación social, la promoción de factores protectores y la prevención de situaciones de riesgo, así como la coordinación entre los distintos sectores y la participación de la comunidad.
Campañas, talleres y atención a la soledad no deseada
Entre las primeras medidas previstas para 2027 figura una campaña de cartelería y distribución de folletos informativos en espacios públicos, dependencias municipales y empresas de Villafranca. Los materiales incluirán teléfonos y canales oficiales de atención urgente, como el 024, de ámbito nacional, y el servicio autonómico gratuito.
El programa también dará continuidad a los talleres de bienestar emocional en los centros educativos, desde Infantil hasta Secundaria, e incorporará encuentros formativos dirigidos a las familias. Asimismo, contempla actuaciones específicas para combatir la soledad no deseada entre las personas mayores.
Estas iniciativas se suman al trabajo realizado durante los meses de preparación del plan, en los que FEAFES ha instalado una mesa informativa con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado el 10 de septiembre, y ha participado en sesiones de bienestar emocional en colegios e institutos de la localidad.
Zarza ha insistido, además, en la importancia de aprender a reconocer las señales de alerta y eliminar falsas creencias, como pensar que quien habla de suicidio únicamente pretende llamar la atención. También ha advertido de que es necesario escuchar y no restar importancia al malestar de otras personas, sin convertir, al mismo tiempo, todas las dificultades cotidianas en problemas clínicos.
«No toda tristeza es depresión, ni toda incertidumbre es un trastorno», ha recordado la trabajadora social, que ha defendido la necesidad de crear una sociedad capaz de escuchar, comprender y acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento emocional.

